Sabiduría viva,
hija del cielo,
que conoció mi existencia
para alumbrar el Camino
del clamor de mi ser
ante la asperidad del mundo.
Llegó el trueno de medianoche,
el retumbar de suelos.
La vos del abismo se oyó:
ingrata, maldita, lacerante intención.
Espada de frío destello,
querías desgarrarme el alma.
Ahora , soy fortaleza viva,
sangre del sol.
Su luz, perpetua brillante del Gran Azul
para aplacar tus designios.
Viví el látigo flagelador de tus defectos.
Mi ser, vivió el crepúsculo de tu corrupción.
Felipe A. Gómez Trejos
hija del cielo,
que conoció mi existencia
para alumbrar el Camino
del clamor de mi ser
ante la asperidad del mundo.
Llegó el trueno de medianoche,
el retumbar de suelos.
La vos del abismo se oyó:
ingrata, maldita, lacerante intención.
Espada de frío destello,
querías desgarrarme el alma.
Ahora , soy fortaleza viva,
sangre del sol.
Su luz, perpetua brillante del Gran Azul
para aplacar tus designios.
Viví el látigo flagelador de tus defectos.
Mi ser, vivió el crepúsculo de tu corrupción.
Felipe A. Gómez Trejos