Vientos que soplaron la aridez del suelo
fue el cambio testigo de nueva tierra en mi alma.
Tierra fértil de mi ser,
a veces disfrazada con piel de arena.
Vientos que soplaron la aridez de su corteza
fue tu voz un día de caminar sobre suelo de antes arena.
Porque se volvió el suelo parte del soplo transformador,
desde entonces produjo fruto a la voz que lo vio cambiar.
Transformado, más por amor que obligación,
lo hizo a placer del soplo motivador…¡Ojalá lo viera!
Para hacerse uno con él; redimirse, vivir acariciando su amor.
Felipe A. Gómez Trejos
fue el cambio testigo de nueva tierra en mi alma.
Tierra fértil de mi ser,
a veces disfrazada con piel de arena.
Vientos que soplaron la aridez de su corteza
fue tu voz un día de caminar sobre suelo de antes arena.
Porque se volvió el suelo parte del soplo transformador,
desde entonces produjo fruto a la voz que lo vio cambiar.
Transformado, más por amor que obligación,
lo hizo a placer del soplo motivador…¡Ojalá lo viera!
Para hacerse uno con él; redimirse, vivir acariciando su amor.
Felipe A. Gómez Trejos